Si hablamos de solidez y permanencia, no podíamos pensar solo en concreto y acero. Además de la red compleja de sistemas y tecnologías que danzan silenciosamente, la solidez se demuestra con visión de futuro: paneles solares en toda la cubierta, protección térmica inteligente, equipos de bajo consumo energético, luz natural que mejora el confort, sistema de captación y almacenamiento de agua de lluvia. Todo esto hace al edificio casi autónomo. Sustentabilidad no como moda, sino como promesa: la promesa de que este edificio vino a quedarse.
En solo 12 meses, esta idea se volvió realidad: una transformación total. Un edificio, llave en mano, pensado, diseñado y ejecutado como una obra integral que responde a una filosofía. Una obra donde la técnica, la creatividad y el corazón se unen al servicio de una historia.
Porque en JDR Arquitectos creemos que la arquitectura honesta es la mejor manera de revelar lo que somos.















































































